La importancia de la temperatura de color en la iluminación

La importancia de la temperatura de color en la iluminación

¿Qué es y cómo se mide?

Cuando hablamos de las características de un producto de iluminación por lo general ponemos atención en la potencia, la tensión, la vida útil y la temperatura de color, ¿Pero en realidad sabemos qué significan estos datos? A lo largo de este artículo hablaremos de la temperatura de color.


¿Qué es la temperatura de color?

Podríamos decir de manera sencilla que la temperatura de color es la tonalidad de la luz que emite una fuente luminosa, puede ser una luz fría o cálida, pero en realidad el concepto es más profundo.

Recordemos que la luz es un conjunto de ondas electromagnéticas que se encuentran dentro de un rango visible. Ahora bien, el principio físico de la temperatura de color nos dice que un cuerpo negro a temperatura ambiente (unos 300K) emite radiación de longitud de onda larga, es decir en infrarrojos. Conforme aumenta su temperatura emitirá radiación en una longitud cada vez más corta; en cierto momento empezará a emitir en radiación visible, en color rojo muy oscuro y si se sigue aumentando la temperatura al llegar a los 6000K conseguirá una luz blanca y a partir de ese momento irá sumando radiación ultravioleta, conforme a la ley de Wien, la cual relaciona los conceptos de longitud de onda y temperatura. Gracias a esta ley se sabe que cuanto mayor sea la temperatura de un cuerpo negro, menor será la longitud de onda en que emite.




Por este motivo la temperatura de color se expresa en Kelvin, a pesar de no reflejar expresamente una medida de temperatura, por ser la misma solo una medida relativa.

La temperatura de color no tiene relación directa con la denominación de color cálido y frío, aunque popularmente se relacionen estos términos. A partir de 5000 K se dice que se trata de colores fríos, mientras que con temperaturas más bajas (2700-3000 K) se les consideran colores cálidos, las fuentes lumínicas situadas en el medio de ambas se consideran neutras.


 


Pero… ¿Qué color es el más adecuado para cada espacio?

La temperatura de color incide en el tipo de ambiente que queremos crear, es decir podemos crear un ambiente acogedor y relajante, lo ideal es utilizar temperaturas cálidas, por el contrario si se busca un ambiente activo y limpio se recomiendan temperaturas frías.

Por ejemplo la temperatura de color es muy importante en los centros de trabajo, puesto que tiene mucha influencia en el rendimiento y la concentración. La temperatura de color a partir de 6000K se asemeja a la luz del día y muchas personas se concentran mejor con ella.

Según los expertos:

  • El color cálido, comprendido por debajo de 3000K, es para ambientes más relajados. Se puede utilizar en dormitorios, salones, salas, etc.
  • El color neutro comprendido entre 4000K y 5000K se recomienda su uso en hospitales, farmacias, oficinas etc.
  • El color frío comprendido en 6000K es ideal, por ejemplo, para cocinas.

Con la misma temperatura de color podemos apreciar diferentes tonos de color en un objeto iluminado. Esto es debido a otro termino a tener en cuenta al elegir nuestra iluminación LED: el IRC ó Índice de reproducción cromática, concepto del que estaremos hablando en nuestro próximo artículo.

 

En Comercializadora Soluciones Lumínicas Plus hemos desarrollado un amplio portafolio de productos para que puedas encontrar el producto correcto en la temperatura de color que necesitas.

Para mayor información escríbenos a nuestra línea de atención a clientes 5548940219


¡Únete!

Si quieres ser distribuidor da click aquí